Cómo escribir ficción

Cómo escribir ficción leyendo a hombres blancos misóginos…o ¿Son todos los escritores blancos misóginos? Parte 1

Escribir como estilo de vida



La entrada del lunes de patchwork del 13 de diciembre del 2021 Yo no escribo «para mujeres», resulta de leer I don’t read books written by men anymore debido a que no estoy muy de acuerdo con lo que dice la autora con respecto a dos autores muy conocidos… O al menos uno de ellos es muy conocido. El otro lo es un poco menos. Y al hecho de que es cierto que en literatura hay misóginos…y no misóginos. Como en todas partes…


Pero antes de seguir…¿Hay formas de mal entender la misoginia? Es decir ¿Podemos malinterpretar al escritor? Más importante ¿pueden malinterpretarnos los lectores y pensar que somos misóginos? Digamos que no y pretendamos por un instante que todo es negro y blanco a la hora de escribir personajes femeninos…

Ahí tenemos a Tolkien y la famosa frase de Éowyn «yo no soy un hombre» antes de partirle su mandarinita en gajos al Nazgul cuánto éste declara que «ningún hombre» puede destruirlo; tan bien llevada al cine y que es una fuente de inspiración sobre el poder femenino…

A todos se nos olvida ver qué pasó después de eso. De acuerdo, a Éowyn le gustaba Aragorn. Bien. Es un chica heterosexual con cierto gusto por la realeza y pasión por defender a su gente.  ¿Había que presentarle a Boromir y casarla antes de que se nos acabe el libro para que cumpla con su papel de doncella? ¿Al único personaje femenino de la obra con más participación activa que la de querer estar con Aragorn? Con este pequeño traspiés, podría yo acusar a este autor, blanco y anglosajón, de misógino. Pensemos un poco.

Para Tolkien sí que debía ser algo importante casar a Éowyn. Era un autor católico que insistía en que la misa debía darse en latín[1]… ¿Podemos concluir que era misógino solo porque no tomo en cuenta que Éowyn podía quedarse soltera y fabulosa?

Tal vez no misógino pero si un poquito…anticuado. Para mí que seguramente leyó el libro de Esther por lo que una vez concluido el acto heroico, finalmente termino por asignarle el rol «apropiado» de esposa. O simplemente le curo el corazón roto con otro clavo…

¿Quiénes son los autores caucasicos en disputa?  Stieg Larsson y George R. R. Martin…. La cosa trata de como estos y otros autores no pueden hacer personajes femeninos «fuertes» sin hacerlos —concordancia gramatical; pasar por el trauma de la violación sexual o el abuso primero…Cuando lo leí me quedé con cara de ¿Eh?

Sí, la mismita que hace  Luca Zingaretti en la serie de televisión de Montalbano. Esto por dos razones…. aunque tal vez me equivoque. Decir chorradas equivale a meter la pata de vez en cuando y más bien a menudo… En principio porque aunque no leí “Los hombres que odiaban a las mujeres”, primero de la trilogía Millenium de Stieg Larsson[2]; puedo decir que Lisbeth Salander ya tenía la fiereza necesaria para arrojar bombas molotov al interior de un vehículo para proteger a su madre de su padre….antes de que el buen doctor psicólogo o psiquiatra que trabaja con estos memos de la policía secreta sueca, desfogara sus pasiones pedofílicas en ella.

Es decir, ANTES del abuso ya era de armas tomar. Ahora sumamos dos más dos y agregamos el hecho de que Stieg rellena una parte de los libros con referencias o menciones a las guerreras femeninas en la historia (como las Amazonas) y lo revolvemos con la falta de mención y adecuado tratamiento histórico que hay de ellas en el trabajo de los historiadores en general. En otras palabras, el tipo tal vez no sea un genio feminista con personajes femeninos maravillosamente profundos y variados pero introduce algo valioso. La idea de que la Historia está pasando por alto algo importante. Las mujeres como guerrero y no como mero McGuffin[3] que ser rescatado.

 Personalmente creo que lo que esos libros necesitan es un montón de edición porque cuando se los leí a mi mamá en voz alta, omití un montón de información repetitiva…mis antenas no captaron misoginia ahí. Y si se leen Una habitación propia de Virginia Woolf podrán encontrarse algunos buenos ejemplos como «Los hombres serios no hablan de las mujeres[4]«.

¿Comienzas a entender que sí que se puede malinterpretar a cualquier autor?


[1] Al momento de la reforma litúrgica en 1965 que permite leer la misa en la lengua nativa del país y que es posterior al libro pero nos da una idea de que cosas le eran importantes

[2] La trilogía de libros en que se basa la película de La chica del dragón tatuado. No todos tienen porque leer las mismas chorradas que uno.

[3] Utensilio u objeto que genera una persecución en algunas tramas.

[4] Aunque parece que hablan de ellas todo el tiempo ironiza Woolf

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