Cómo escribir ficción con clichés. Todo país tiene sus propios clichés (que delatan de dónde eres no importa donde sitúes tus historias ni los nombres de los protagonistas

Escribir como estilo de vida

Estoy embarazada. Es tu padre. Voy a casarme con ella. Y ahora quién podrá salvarnos. Los protagonistas caucásicos. El hombre con dinero y la chica pobre (este parece ser universal). El estigma de la traición a la familia por amor. La familia tradicional de mamá soltera e hijos. ¿Reconoces estos clichés ? Has visto películas y telenovelas mexicanas.

En Argentina se habla de la llegada en barco de los inmigrantes, como las cosas ya estaban así antes de que uno llegará y que el empleado anterior hacia ese trabajo (tip para acumularle tareas al nuevo de la oficina si trabajas en una). A los peruanos les gustan las historias de los oprimidos dándole la vuelta a los opresores. En la India, los nombres Anjali-Rahul van de la mano.

Los románticos gringos que aman las escenas de tráfico de Nueva York, aún así envían a sus protagonistas en una carrera imposible en taxi amarillo para detener a la heroína/ o héroe de irse en avión a ¿Timbuktu?. El interés romántico masculino que lo echa todo a perder con su ambición. La joven no popular que solo necesita una manita de gato para volverse «guapa» sin pasar por el psicólogo que le arregle los tornillos de la autoestima. Hoy día, la protagonista o el protagonista bisexual que explica que la heroína ahora tenga un interés masculino o el chico encuentra chico después de varias novias.

O el compartido de toda América …eh, de Brasil no sé pero como es herencia colectiva judeo-cristiana; los nombres largos como Clark Joseph Kent —¿tú sabías que Súper tenía ese nombre?— o Ernesto José Víctor Pedrollo de todos los Santos[1].

Y estos, que no son precisamente mis favoritos[2]. Las niñas pequeñas y bonitas visten vestidos largos y sombreritos de paja. El asesino serial se ha vuelto empático de repente porque se acaba de enamorar —los gringos jamás pondrán eso, no después de que CSI y otros nos han enseñado que el asesino serial no puede, repito no puede sentir empatía pues le falta ese tornillo….

Las chicas usan vestidos largos con calcetines (en 1920 eso era común en todo el mundo pero hoy en día solo se da en una región del mundo… sí esa) La presión social de lo que dicen los demás sobre una pareja por la igualdad de sus condiciones (el guapo con guapa, listo y perfecto con otra lista y perfecta). La comida que llega envuelta en un gran pañuelo y, a veces, en las cajitas laqueadas de almuerzo multinivel—incluso si llega en tupper, los gringos solo llevan el tupper o de plano la caja de CaFC. La chica policía entrenada que al final no puede sola y es tomada como rehén —la llegada de La viuda negra cambio este cliché americano en algunas películas….El hombre que termina por ponerle cinturón de seguridad a la chica…El hombre perfecto —guapo, inteligente y amable que es como un ¡¿príncipe?!….ningún europeo va escribir ese tipo de comparación. Ellos si tienen príncipes y saben que no son así…basta con mirar a ciertos príncipes vivos para, pues para no decir esas cosas.

Dime tú cliché favorito. Así sabré de dónde eres. O tal vez no. Recuerda, todo lo que digas puede y será usado para la creación literaria (cambio los nombres para proteger a los culpables, los inocentes nunca van a necesitarlo).


[1] Los mangas japoneses con frecuencia se burlan de este hecho en los nombres de los príncipes de países minúsculos e inventados que suelen llamarse Phillip Mathias Benjamin Augustus, como algunos príncipes reales.

[2] Y que conste que no estoy burlándome, solo estoy explicando porque me parece que si se los encuentra en una historia con nombres como Emmeline, John, Elios, Farah….vas a adivinar de donde es el escritor o de donde quiere ser solo con su presencia. Además, que no me gusten no quiere decir que no estén bien para otros. Ya sabes, me gusta decir lo que pienso solo por el proceso de evitar que la cancelación se vuelva una norma. Aunque de repente soy bastante molesta. Ya lo sé.

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

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