La telaraña de las palabras por Jean Aitchinson p1

Las palabras son el preludio, el cuento no es otra cosa que la maravilla de las herramientas palabrejas puestas en escena después de horas de práctica.

Eso diría si pusiera una cita de mi misma. Pero yo no soy citable. Más bien, es tiempo de compartir una conferencia Reith sobre las palabras. Con algo de diferencia. Cómo no encontraba la transcripción y sin transcripción no soy capaz de traducir en tiempo real sino en tiempo floppy disk —de antes de los sistemas operativos orientados a objetos gráficos…primero necesitaba hacer yo misma la transcripción; eso me lleva un rato…Más la traducción. Y esa era mi excusa para darle largas a no hacer esto. Afortunadamente tengo algo de hacker —la persistencia o la gracia de dejarlo cuando no encuentro lo que busco; conseguí las transcripciones que se convirtieron en libro un año después. Y que bien porque yo seguía escuchando Tim Ferrough dónde debía decir Dean Farrar. Por ahora trataré de ganarle a la excusa publicando de a poquitos y de forma intermitente.

Es decir, hoy tal vez aparezca este trozo y más tarde algo sin nada que ver… Ésta es una conferencia de 1996 —¿¡tan viejita y la vas a poner¡?; sobre las palabras, cómo las entendemos y se las entiende en los círculos lingüistas. El idioma es el inglés por supuesto [es la BBC]…que igual podemos hacernos las mismas preguntas con respecto al español de Cervantes y el nuestro. Tu puedes tomar de aquí lo que te sirva para escribir/diseñar/ingenieriar/enseñar/vivir o simplemente pensar que no tienes nada que ver con ello.

Especialmente después del debate de la RAR sobre la j o la x y todos los debates sobre si la academia debería negarse en redondo a aceptar los usos populares de las palabras y ponerse pesada[1]

Al fin que este es un blog dónde se dicen chorradas.

Este es un podcast de los archivos de las conferencias Reith BBC. Está conferencia de la serie La telaraña del lenguaje dada por Jean Atchinson fue difundida originalmente en 1996.

Dean Farrar, un respetado intelectual del siglo XIX, alguna vez escucho a escondidas a unos recoge manzanas. «Una vez escuché por un largo rato la conversación de tres plebeyos que recogían manzanas entre las ramas de un huerto. Y tanto como puedo conjeturar de ello, no llegaron a usar más de cien palabras» adivinó. «Se las arreglaron con este pequeño número» sugirió, debido a «su horrible uso reiterado de improperios en el lugar de cada parte de la oración«.

Dean Farrar, Al igual que muchos otros, desestimó con mucho el número de palabras conocido por los hablantes nativos del inglés…o cualquier otro idioma. La conferencia de hoy tiene como tema las palabras. «La telaraña del lenguaje» es el título de todas estas conferencias y el acervo de la palabra humana, con su multiplicidad de relaciones entre sí, es quizás lo más parecido a una telaraña de todos los aspectos del lenguaje — a pesar de que tanto su tamaño como la importancia del léxico o diccionario mental se subestimaba hasta muy recientemente.

Una opinión muy popular y así mismo falsa, es la de que el tamaño del léxico de una persona equivale a dos tercios del vocabulario total de Shakespeare, cuyas obras incluyen alrededor de 30,000 palabras distintas. Pero hoy día existen muchas más palabras de las que existían en la época de Shakespeare y muchos angloparlantes[2] probablemente conocen el doble. De acuerdo con nuestro mejor pronóstico, un nativo angloparlante educado conoce al menos 50,000 palabras. Por la palabra «conoce» me refiero al «vocabulario potencialmente activo«, esto es palabras que podrían emplearse de forma espontánea, aunque palabras como iglú, gladiolo o trombón, se usarán rara vez. Los humanos absorben palabras como si fueran esponjas. A la edad de cinco años, la mayoría de los niños de habla inglesa pueden usar de modo activo alrededor de 500 palabras; y rápidamente se añaden muchas más, con frecuencia palabras largas y complejas.

[Cambia la voz y se escucha la grabación de un niño] «Hay de todo tipo, hay triceratops, paquicefalosaurio, un cocodrilo, anquilosaurio, Ese es un barosaurio, un diplodocus, un braquiosaurio,, un triceratops». [Aitchinson continua]

El número total de palabras se eleva hasta las 20,000 a la edad de 13, y a 50,000 o más alrededor de los 20. Estas cifras se han obtenido al hacer pruebas de la proporción de palabras conocidas en varios diccionarios. Un estudiante universitario típico puede usar dos tercios del contenido del diccionario Concise Oxford; el cuál dice tener 75,000 entradas. Que la mayoría de las personas conoce también docenas de palabras altamente especializadas, las cuales no siempre encuentran cabida en los diccionarios[3]  — como los químicos que se saben los elementos de la tabla periódica. [Se abre un clip musical con la canción de los elementos en inglés]. Sacando promedios, entre las edades de 5 a 20 años, un angloparlante nativo adquiere más de diez palabras al día. Esas son más de 300 palabras al mes y muchas más de 3,000 palabras al año, aunque es muy difícil que se las adquiera a un ritmo constante.

Esto sobrepasa por mucho los logros de aquellos chimpancés a los que se les ha enseñado las «llamadas» palabras a través de signos y dibujos[4]. El total rara vez alcanza las 500, aún con un entrenamiento intensivo. Como un investigador concluyó: <<La única forma de empezar a hacer un recuento de la brujería de un niño como aprendiz de palabras, dado tan solo el volumen de lo que hay que aprender, es reconocer que los niños llegan con una buena mano al «juego original del lenguaje>>; la habilidad de aprender un lenguaje está claramente imbuida en el ser humano.


[1] En mi opinión que la RAE sea bastante flexible hace que podamos leer a Cervantes sin necesidad de un diccionario a pesar de los 500 años de tiempo que nos separan. A diferencia de Shakespeare, yo sencillamente no puedo leerlo en el idioma original porque no le entiendo nada.*

[2] en el original speakers o hablantes pero no tiene sentido en la traducción

[3] *¿Cuáles conoces tú?

[4] en el original pictures qué bien puede referirse a fotos o dibujos pero dado que la conferencista es muy concisa lo tomaré como dibujo

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

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