Mi villano favorito




¿Alguna vez te has encontrado disfrutando con fruición la profunda maldad de algún antagonista? De la riqueza psicológica con la que se maneja, al contrario de un héroe un tanto acartonado cuya mejor cara es tan invariable que nos identificamos más fácilmente con el villano —quien probablemente haya entrenado días y años para que lo venza en un ratito el advenedizo karate kid —un chiste muy pero muy local.

Ya sea en la tele, novela, cómic o teatro; el antagonista es una pieza clave de la ficción. Aquello que causa el interés o el desinterés inmediato. Y no necesariamente tiene que ser porque la heroína se encuentra con la porrista súper guapa que le hace la vida imposible —cliché de vainilla con crema[1]…hablamos de aquello que le impedirá al personaje lograr sus anhelos —suena más monito que decir motivaciones o ambiciones hoy que estoy súper onda pensamiento positivo —dicho con voz fresa.

Pues bien, esto de las fuerzas antagónicas llevadas al límite es lo que hace subir la tensión. Es la fécula de maíz que espesa el gravy o caldo de cultivo mejor conocido como trama. McKee (El guión. Story) menciona enfrentar al personaje contra al antagonismo contrario, antónimo y negación de la negación de su situación…

¿Con bolitas y palitos?[2]

Digamos que lo explico cómo lo explica Ronald B. Tobías (20 master plots) para el caso de la trama de amor: el chico conoce chica en una fiesta a la que se acaba de colar y el gran impedimento son ¡sus padres! Sus padres se odian a muerte. Esta es una trama vieja, ya nadie se cree que los padres se opongan…a menos que sea un durama de hace diez años o una película de procedencia árabe-hindú….

No hoy día, el chico conoce chica y la situación contraria sería que a ella; él no le interesa lo más mínimo. Ni por enterada está de su existencia. De ahí que el contrario del amor sea la indiferencia. Si lo escalamos un poquito, entonces del contrario pasamos al antónimo —en algunas ocasiones si se trata de antónimos del diccionario Larousse pero en otras no…(y no se las cuento todas por razones de derechos de autor; que ya sé que los violo todos pero de vez en cuando…), y la chica no solo detesta al tipo; lo aborrece del todo. En una trama de boy love este aborrecer sirve para ocultar un amor terrible y mal entendido. En una comedia romántica esto lo usan como el ir y venir de desagradables comentarios irónicos que comienzan el flirteo entre ambos protagonistas…

La negación de la negación consiste en…odiarse uno mismo. En despreciarse de tal modo que al personaje principal le resulta imposible enamorarse. También en el odio disfrazado de amor…dramas domésticos con abusivos verbales y manipuladores…

Y si estoy tocando de nuevo la trama de amor es porque McKee se mete en el tema de la sexualidad y del amor…y muchos otros que resultan ser como la inflación. A veces muy estables pero bajo circunstancias no tan normales —la guerra o una pandemia; vienen a ser muy fluctuantes…o perder tres ceros de golpe.   

En los tiempos en que exploté mi cereza —la de la lectura de manga BL; el principal conflicto consistía en enfrentarse contra una sociedad que aborrecía la homosexualidad con dientes y rumores ( no existía la cancelación). Hoy día, incluso cuando los países que exportan este tipo de historia siguen siendo poco tolerantes[3], la mayoría de las tramas muestran familiares menos reacios a aceptar este hecho, amigos inclusivos que sólo desean que el personaje confiese para seguir comportándose como siempre…sociedades más abiertas. Tanto así que una mención a las nalgadas del Grey ese y nadie se espanta.

Es por esto que buscar la negación de la negación y el antagónico antónimo no resulta tan simple ni tan sencillo pero es la piedra de los cimientos de nuestra historia.

¿Qué estás esperando? ¡Dale like o comparte esta chorrada! (Cosa que seguro ya hiciste y detestas que te esté dando la lata con eso).


[1] Aquí usando términos de cocina cuando el arroz más simple no me sale

[2] Está curiosa expresión la usa mi madre para indicar que requiere de una explicación a detalle cuando no está entendiendo algo y causó un poco de malentendido entre una chica argentina que conozco con respecto a la sexualidad de un famoso compositor…así que si no terminas de entenderla puedes sustituirla por la expresión ‘con pelos y señales’.

[3] De hecho, que alguien nombre un país, uno solo donde se tome como normal por el 50% mínimo de la población. Tan solo los gringos sureños siguen arrastrando y torturando hasta la muerte a aquellos que sorprenden teniendo una vida abiertamente distinta…sea el color de piel o su sexualidad. Y en Europa, sigue habiendo casos de golpizas…menos pero todavía los hay por ambas cosas.

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

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