Lagartija 911

Acabo de cerrar la puerta y me propongo remolonear un rato antes de cambiarme la pijama por el disfraz de granjero. Una blusa de manga larga que mi cuñada dejó de usar de
su uniforme y un ridículo pantalón rojo de mezclilla con el que me veo el triple de gorda y que con toda probabilidad perteneció a mi primo Mik o mi tía Bari (gracias por la ropa, si no fuera por ti, no tendría disfraz de granjero) pero no les quedo o Mik creció de repente. No acabo de sentarme en la cama cuando se oye que mi madre me habla.
Salgo y…es una misión de rescate SOS de lagartija. En esta casa abundan las
misiones de rescate. Y las del servicio forense para carne pequeña. Mamá va a encargarse de levantar la lavadora por un lado y yo de atrapar al saurio. ¿Sabían que las lagartijas si
muerden? Es como pillarse el dedo con uno de esos clips de mariposa con un poco de sierra. Las mordidas de las lagartija bebé no se sienten.
Pues he ahí que levanta un lado de la lavadora y no es escamoso. Es peludo y tiene la colita pelona y ojillos de botón. Pido los guantes y tomo una palangana mientras le echo
un ojito al ratón. Me gustan los ratones de campo; son pequeños, regordetos y de color rojizo-dorado. Pero no quiero que me muerda. Recuerdo la mordida del hámster de mi tía Bari ya hace mucho tiempo. Es como un corte de papel insistente y más profundo.
Con los guantes puestos, me agacho e intento atraparlo por la cola porque sé que así no me morderá o hacer que se suba a la palangana. Logró arrinconarlo en la palangana y
hacer que se suba. Ahora sólo falta sacarlo y dejarlo libre en un lugar donde Omilio y Evilio no se lo coman. A excepción de las cucarachas casi todo lo demás tiene derecho de
apelación para conservar su vida (hormigas reina, termitas y pececitos de plata no).
Salgo, flip flop, flip flop, las chanclas son una lata. La palangana descubierta y el ratón me mira con desconfianza. Tengo a Omi y Evi alrededor. Saben que tengo algo y que a lo mejor se come. ¡Oh bummer! Le quito los ojos de encima y ya se lanzó al vacío. Se esconde tras uno de los troncos bajo la ventana de la cocina. Omilio se abalanza pero el ratón está bien escondido. Jalo a Omi y rebusco. El roedor sale disparado y se mete entre los tablones de tarima del banco de plantas a la derecha. Lo sé porque ahora Evilio es el que busca allí. Y Evilio es mortal así que lo empujó. Busco por un lado, se mete en un hueco de las tarimas. Me mira. Lo miro. Le echo el guante.
Pero ya no está. ¿A dónde se ha ido? Ningún perro lo vio. La pernera del pantalón me pesa de un lado. ¿Estará allí? Palpo. Y siento como unas zarpas pequeñas se agarran de mi piel y de la tela. La tela es polar del grueso, así que hay por donde trepar. Intento
atraparlo por fuera. Ya lo tengo agarrándose del resorte de…. y no puedo atraparlo. Se mueve rápido y es tan ligero que sólo cuando entierra las garras puedo sentirlo.
Ah, ¡te tengo! Por debajo del resorte del pantalón pijama. Con la mano atrapando al animalito, me propongo subir la cuesta en chanclas. El pasto está húmedo de rocío y la
tierra chiclosa de la lluvia de ayer. El camino está erizado de obstáculos como cactus inesperados de mi madre, troncos, bajadas, subidas. Hay un trecho sumido más adelante,
como si se hubieran puesto a cavar un cortafuegos y luego lo hubieran dejado. Allí hay ramas y magueyes donde esconderse. También un refrigerador viejo que no se llevó el
desguace.

Dejo de avanzar y levanto el resorte. Siento, porque en realidad no lo veo, como se lanza fuera y, ya se esfumó. Regreso a casa. Misión ratón ha tenido éxito.

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: