La trama y el desenlace….nunca sin obstáculos, km1

Es el nombre de una canción de Robert Drexler y resume a la perfección lo que debería ser la trama de amor. ¿Por qué?
Pues porque él da la mejor síntesis posible a esta trama: la trama es más importante que el desenlace.
Pero…¿Qué historia de amor prefieres? ¿La trágica…o la de final feliz? En realidad, ambas son buenas aunque…sean totalmente predecibles. En una se muere uno de los protagonistas o los dos o no terminan juntos. En la otra nuestro protagonista A conoce a B y la historia termina cuando son felices juntos. Sabemos cómo termina desde la página uno.

Y no pongo chico conoce chica/chica conoce chico porque….hoy día, la inclusión o mejor dicho, la honestidad (ya existían, simplemente nos hemos limitado a no hacernos tarugos); nos lleva a cosas como chica conoce chica y chico conoce chico o chica conoce…hombre-lobo, demonio, vampiro, hada… etcétera[1]. A lo que me refiero es a qué, desde el principio de esta trama —en mi opinión la segunda más popular y en opinión de Ronald B. Tobias en “20 Master plots” la 14va del ranking— observamos este reflector que se posa sobre nuestros protagonistas y nos dice: he aquí a los amantes y su destino.
De ahí, todo se desarrolla como la seda….o mejor dicho; se desarrolla como una liga estirada que representa la cercanía física y emocional de nuestros tortolitos/nuestras tortolitas; que se estira hasta el punto que tememos nos rebote en la cara, para dar paso al desenlace. Cuando finalmente se rompe con la tragedia ó, termina acercando aún más a la posible pareja.
Se trata de poner obstáculos en el camino, como en toda buena trama. Por eso es que yo digo que ocupa el segundo lugar pues, la hayamos con frecuencia escondidita entre la trama principal. Spidy-Mary Jane, Mario-Peach, Naruto-Sakura-Hinata-Sasuke, Catherine Wells-búlgaro que no es búlgaro, Arwen-Aragorn, Fávila-Evan, Howl_Sophie, eh…rellenen la línea __ con su pareja favorita de cualquier historia que no sea expresamente una historia de amor o un romcom.
Es una trama que hará las veces de soporte con rueditas cuando tú trama principal no romántica no camine del todo (o la causa pasional del asesinato) y es…bueno, la más difícil de todas. ¿¡Por qué?! ¡Es mi favorita y quiero escribir novelas románticas! —me parece que te escucho decir.
Bueno…es algo así como este blog compitiendo por tú atención contra…..no sé…¿500 o más blogs qué hablan de lo mismo; escribir ficción? Es casi imposible hacer de una historia de amor algo absolutamente único y espléndido (noten el casi). Son 5000 años de historias de este género. Hay que leer no un titi….sino 5 titipuchales (o montones) de historias.
De hecho, hay un documental muy, pero muy bien hecho de la BBC sobre la historia del romance en Inglaterra que pueden usar como referencia inicial (creo que lo pueden encontrar en el servicio este que insiste en poner cada vez más comerciales para animarnos a pasarnos al servicio de paga y que conservó su logo, a diferencia de otros servicios de Google).
De acuerdo, el cómo es más importante que el desenlace…¿y ahora qué? Pues la cosa está ruda, antes podíamos tomar prestado un tabú social como impedimento para el amor y crear una historia de amor prohibido —jugosito y chorreante de drama y dije drama; no otras sustancias—…cualquier tabú como: el color de piel, el mismo sexo, rango —la princesa con el criado… —, adulterio o incesto —de todos el único que más o menos conservamos todavía. Sin embargo, estos ya no son impedimentos…la mayoría de las personas no los reconoce ya como tales. Que Romeo es afroamericano y Julieta caucásica….ya no es el drama de 1960 a 1980, en el que era ilegal un matrimonio de este tipo en América. A menos que pase una de dos: o son neonazis o los tabúes se han transformado en algo similar…¿Un muggle con un sangre pura? ¡Guácala! Razón por la cual Malfoy no podría enamorarse jamás de Ginny Weasley y no estoy siendo irónica. Es una de las directrices de Harry Potter.
¡Demonios! Sí. Demonios. Porque esa es la respuesta. Crear frustración. Malentendidos, desencuentros, rupturas. ¡Dejen que vuelen las chispas verdes de los celos! Una vez más el número mágico sale a colación en la receta. Tres veces ha de ser probado el amor o no será verdadero. Nos gusta creer que lo es.
Hasta aquí la carretera. Supongo que es momento de pararse un ratito a descansar, comer el almuerzo e ir al baño. Hasta el miércoles con más chorradas.

[1] En el webtoon de Shard que ya había mencionado por ahí, la bruja protagonista se enamora de un demonio cambia género, es decir, que es hombre un ratito y al siguiente mujer y pues cuando se revuelvan entre las sábanas existe el beneficio de tener ambas cosas…

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

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