De la carnicería de los críticos y las batallas lisonjeras

Me puse a leer una entrada de Te saliste por la tangente —en concreto Hoy en ficciones ajenas_ Libros que nunca he leído pero que sé que son malos[1]. Me moría de la risa con aquello de que la protagonista de un libro en particular debería salir más porque la mayoría de los hombres no son de “flores ni corazones”[2]. Y sí, si lo fueran no necesitaríamos la tan denigrada y mal vista literatura femenina. Lo que no quiere decir que deba gustarle a TODA personita. Por otra parte, ¿qué hombre necesita de Playboy en un mundo donde todas las pechugas de pavo son dobles y las pavas —sólo es a efecto de mantener la línea lingüística no por denigrar a nadie, que conste—, gustan de andar sin plumas?  Cuestión de perspectiva. O de gustos en todo caso.

De hecho ¿no será que es una advertencia sobre el tipo de romance en el libro? En la mayoría de las historias románticas, el hombre si es de esos de flores y son caballeros y casi-casi eunucos con las demás mujeres…hembras. Si no han sido eunucos…nunca se han sentido así antes. Acabo de darme cuenta que estoy describiendo cualquier novela de la serie La hermandad de la daga negra[3].

Demonios, el burro del pensamiento ya vio la zanahoria en otro lado, hay que darle de palos para que regrese al camino.

Lo que me gustó de la publicación fue la mención de hacerle caso a su propio buen juicio. Me recordó que llevo rato queriendo hablar de las listas de libros que leer y…también me hizo darle vueltas al asunto de los críticos literarios y las búsquedas de innovación en el arte de contar historias. Y las películas o libros que mencionan los manuales para escribir (como tiene por pretensión este blog).

Tomemos el Oscar, ah no, perdón. El Nobel. Los Nobel de literatura son muy publicitados y los críticos mencionan los títulos como si fueran el elixir de la vida…

Ya hace tiempo, a mi mamá se le ocurrió comprar “Historia del General Dann y la hija de Mara” de Doris Lessing, Nobel de Literatura 2007. Recuerdo haber abierto el libro. Recuerdo no pasar de las cuatro páginas, a lo mejor fueron dos (y entonces todavía leía hasta el final cualquier cosa a la que pudiera ponerle mis garritas encima). No tengo la más remota idea de que se trataba o como empezaba. Blanco total. Y es un Nobel. Lo que no quiere decir que no les guste a otros.

El Ulises de James Joyce. Esa magnífica muestra de la búsqueda en la innovación literaria que tanto alaban como gran obra, tuve intenciones de leerla; hasta que alguien comentó que estaba escrito sin puntos ni comas. Y yo, perezosa como soy; no tengo ganas de lidiar con algo que requiera el absurdo trabajo de estar averiguando qué demonios quiere decir alguien (hay quienes sí y qué bueno que existen, el mundo sería aburrido sin ellos). Un no Nobel que debería serlo, descartado. Al que no he considerado leer desde entonces. Quizás me pierda de una joya pero considerando los miles de libros que pude encontrar en el Proyecto Gutenberg sobre cuentos de hadas en medio mundo; dudo tener tiempo. O vida.

Después y muy recientemente, mi papá comenzó a dar la lata con que quería leer El gato que venía del cielo de Takashi Hiraide —tenía buenas críticas. Y en eso estábamos cuando fui enviada en misión suicida a la ciudad (CdMx)[4]. Una vez más, el cacareado libro resultó una decepción (para nosotros). No pasé de la página cinco. Igual puede perderse la  belleza del asunto con la traducción; los idiomas sin artículos y con adjetivos conjugables no son muy inteligibles en un idioma con artículos y verbos conjugables[5].

Para colmo de cortes de carne, parece que los críticos (a diferencia de la industria cinematográfica) desdeñan el género de novela policíaca como de lectura fácil. Sin mencionar que todavía sonreían con desdén frente a la palabra “fantasía” hasta hace…no sé…¿una década? Google dice que dos.
Y puede que Peter Jackson haya arruinado (a opinión de los fans de Tolkien)  El señor de los anillos; pero este tipo logró poner una ceja enarcada en la cara de los críticos literarios; a la espera de la siguiente aventura —recordándoles que existe la fantasía. Hasta que llegó George R. Martin y les dio un tortazo que se negaron a reconocer. Si yo me prohibí leer Una canción de fuego y hielo, no es porque la prosa sea mala. Al contrario, en el idioma original me pareció tan sublime y tan extensa (sin ser repetitiva)[6] que me dije: “Merriam, te prohíbo leer a este señor. Todo lo que haces es acomplejarte pensando que NUNCA  vas a poder escribir así”.[7]

Y no son sólo los críticos. Robert McKee en El guión. Story; dice:

“Dado que las historias de la cinematografía de Hollywood a menudo están plagadas de escenas forzadas y clichés, los directores deben compensarlo con algo que mantenga la atención del público,  y echan mano de los efectos transformadores y de las proezas cacofónicas: El Quinto Elemento”

Sucede que a MÍ, me gusta la película. Cliché o no cliché, es una de esas cosas que puedo ver más de una vez sin que mi cerebro diga “Aquí estoy” (no saben lo horrible que puede resultar tener un cerebro cuando lo que quieres es olvidarte que existe).

En contraste, una de las películas que el recomienda como ejemplo de un buen guión (El beso de la mujer araña); él mismo dice que mucha gente casi se salió aburrida del cine…no llegué a ver ni media hora. O la de Perdidos en la noche…que menciona en alguna parte y que no pasé de los diez minutos —a lo mucho— porque me estaba durmiendo y nada en la película me hizo despertar.

Sin embargo, las listas como las de McKee y/o “los 100 libros que debes leer antes de morir” o  “las 10 películas de anime que debes ver” son como catálogos donde ver y encontrar cosas que tal vez se te antojen sin importar que tan vieja o nueva resulte porque no sabías que existía. Algo así como <<um esto suena interesante>>.

Con todo esto concluyo que vos tenés razón; hay que hacer caso de nuestro propio criterio. Yo de los críticos no me fio; aunque sí de los amigos.

Si Dan me dice que tal serie de animación es una pérdida de tiempo…es que debe serlo. El único caso donde no le creo nada es cuando publica que Makoto Shinkai es un genio…No me gusta Makoto Shinkai[8], en general.  Aunque admito que la animación en sus películas es hiper realista y puede resultar muy atractiva.

Y si AnCheJippi recomienda una serie, hay que ver por lo menos de qué se trata. Marianne se me antojo verla; excepto porque es un género que no veo casi nunca (horror). Y si no fuera por AnCheJippi, me habría perdido Breaking Bad, una delicia de lógica narrativa. La de Good morning star, si no fuera porque es similar en muchos aspectos a otros mangas, sería bastante buena. El problema aquí es que los japoneses tienen este problemita con los clichés…te encuentras muy seguido con que otro mangaka usa el mismo recurso que el mangaka que ya leíste para resolver un problema.

Ahora sí para finalizar, ya me extendí mucho con esta entrada. 50 sombras de Grey no suena como algo atractivo para mí; porque para profundidad psicológica, elementos visuales pornográficos (sólo para mujeres…sorry) y masoquismo al cien…mándenme un mensaje y les recomiendo un título de manga. O dos.


[1] Aunque no entendí si le gustaba Juego de Tronos o no, o si eran los libros los que juzgaba mal. Creo que o soy muy despistada o no tengo idea qué es el deux es machina.

[2] ¿Y si a la autora se le olvidó que la protagonista era escritora? Digo, los escritores casi no salen de casa. Los diseñadores 3D tampoco. Ni se diga los dibujantes de cómics. A mí me asombra cuando un mangaka se casa ¿cómo encuentran novia/novio si prácticamente se la viven pegados a la tableta gráfica? ¿O son virtuales?

[3] También leo estas cosas de cuando en cuando (me ruborizo de vergüenza). Son geniales para aprender algunas cositas sobre escribir.

[4] A la mayoría de las personas les agrada vivir en la ciudad, yo considero que están locas. Pero como yo también lo estoy en su opinión; podemos dejar nuestras de lado nuestras opiniones al respecto y ser felices. Un poco como ser gay o heterosexual; mientras no le dé la lata a nadie.

[5] Ji en kara de atashi wa nihongo de benkyo shimashita dakara…alguna vez intenté aprender japonés.

[6] En ese entonces tenía problemas escribiendo cuentos de más de 100 palabras…sigo teniendo problemas con eso. Mis cuentos son cortos.

[7] Y es cierto. Yo escribo lo que escribo. Entradas de blog con siete…¡ya son nueve lectores! Esperen, la última cuenta dice que son diez…Y cuentos que sólo se leen May y AnCheJipi o Cropo. De vez en vez Dan se los lee también.

[8] Excepción a mi regla con Makoto Shinkai: El jardín de las palabras.

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

2 comentarios sobre “De la carnicería de los críticos y las batallas lisonjeras

  1. Pues gracias por leer mi vómito verbal jajaja. No critico los libros de Juego de Tronos sino el guión de la serie, específicamente a partir de la temporada 6 que si mal no recuerdo es donde se les acabó el libro y todo comenzó a salirse de control. En fin, yo agregaría que a los críticos como a los amigos hay que conocerlos, hay gente a la que tomo como referencia inversa, osea que sé que lo que a ellos les guste a mi no me va a gustar XD. Pd (porque no me lo puedo callar jajaja) Me mantengo en mi oponión de Anastasia Steele y agrego: Creo que aunque no saliera en la vida real, el personaje aún así debería saber que la mayoría de los hombres son IGUALES a Christian Grey, tampoco les gustan las flores y los corazones. Raro sería que le gustaran, por eso me parece absurdo que en el libro se enliste como una cualidad cuando no lo es y nadie se puede identifica con eso 🙂

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    1. ¡Hola! ¡Que bueno verte por aquí y tan combativa! Te notabas un poco apagada en tu entrada (no recuerdo el nombre, me sonrojo de vergüenza) sobre la cuarentena y lo que estas haciendo. Gracias por la aclaración con lo de juego de tronos, que no era para nada una crítica sino que no te entendí muy bien –y de paso era una excusa para sacar el cobre (así decimos aquí para decir que algo que nos gusta es percibido como vulgar o que somos vulgares). Tu opinión sobre el libro es muy valiosa y no pretendo cambiarla en lo más mínimo. Tampoco como te apoyas en los críticos. Lo que escribí vale sólo para mí –por eso dice “Vos tenés razón”. A ti te funciona así, a mí asa. 😉

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