¿Estás atorado y no sabes cómo seguir con tu historia/ cómo terminar ese maldito diseño?

Escribir como estilo de vida

Tranquilo. Eso suele suceder. Especialmente al principio, cuando no tienes musculo de escritor/dibujante o diseñador. Te pasa como al atleta de sillón sin rutina al que le cuesta ponerse a ejercitarse. Y de pronto, todo lo demás parece mucho más atractivo que sentarse y ponerse a dibujar/escribir. Incluso si lo detestas. Como tomar un paño y ponerte a limpiar el polvo.

También le pasa a los veteranos que ya tienen tiempo acostumbrados a trabajar por su cuenta. En esos casos, lo que yo creo que pasa es que están aburridos, fastidiados o faltos de nuevo material cerebral.  

Pero bueno, basta de cháchara. Sí en este punto sigues leyendo es porque quieres ideas. Esta es una lista de cosas que puedes hacer si te trabas en el proceso. Contiene unas cuantas ideas de  Cathy Birch y otras mías. No recuerdo cuáles son de quién y de todos modos, ya procesadas no tiene caso estarlas separando por autoría porque seguro ya las embarré con Merriamalade.

  1. DEJ A DE ESTAR MIRANDO EL PAPEL EN BLANCO (pantalla o que sé yo): Quita tu trasero del asiento y haz que tu cerebro ponga su atención en otra cosa. Cuando miramos durante mucho tiempo algo, empezamos a ver ciertos detalles como obvios y tendemos a cometer errores o a sentirnos fastidiarnos del asunto. Así que cambia de actividad durante cinco minutos.
  2. Si estás dentro de tus diez minutos para escribir y nada está saliendo, haz tu gimnasia ocular. Después, ponte a escribir sin pensar si lo que escribes es bueno o malo. No tiene sentido preocuparse por eso ahora.
  3. Te diría que salieras a pasear…pero en tiempo de pandemia no es buena idea. A menos que ya estés en proceso de reactivación. Si no puedes pasear, busca un museo virtual y da un recorrido o haz cinco minutos de ejercicio. Recuerda no extralimitarte y ponerte a hacer aerobics cuando sabes que tienes una afección cardíaca. Yo no promuevo los suicidios. Las actividades físicas más fáciles (aunque demandantes, muy demandantes) son hacer yoga. Al menos las posiciones más comunes. Con las otras es mejor ser contorsionista.
  4. Ponte a limpiar: las telarañas mentales también desaparecen con la limpieza física.
  5. Ponte a jugar. ¿Tienes hijos? Toma dos de sus muñecos y ponte a actuar el diálogo anterior a la parte donde te atoraste. ¿Avergonzado? No veo porque deberías, estás contando una historia y si quieres que sea buena, mejor que lo verifiques. Además, ellos te pueden ayudar a ver cosas que quizá no se te habían ocurrido. Los niños tienen una lógica implacable.
  6. Levántate por un dulce, algo de comer, algo de beber. Simplemente por moverte, tu cerebro recibirá oxígeno y probablemente una idea. Eso sí, no comas en exceso. Te sentirás abotargado y atontado, con más ganas de dejar de trabajar que de seguir. Por no decir que los kilos extras nos hacen sentir mal y nos distraen a cada rato con alifafes como esa sensación de pesadez por tener que luchar contra la gravedad.  Cathy Birch dice que es mejor que tengas las cosas a la mano para que no te levantes de tu asiento pero…levantarte es quizá lo que necesitas.
  7. Cambia de locación. Debajo de la mesa, en el otro cuarto, en el baño, en donde sea pero muévete. Un poco difícil si lo que haces es cómic o diseño 3D pero…siempre puedes llevarte un cuaderno de dibujo a otro lado. No protestes y mejor piensa ¿cómo haré para ponerme a trabajar en otro lado? De cualquier forma, si estás sufriendo porque tienes un plazo límite, no vas a avanzar más sólo por darle vueltas al asunto.
  8. ¿Sientes la presión de aumentar la productividad? Recuerda que estamos en cuarentena e, incluso si no lo estuviéramos, e incluso con una fecha de entrega…no estás bajo amenaza de muerte y la vida se entromete a cada rato. Haz lo que puedas cuando puedas. No esperes más allá de eso. Como los alcohólicos. Un día a la vez…una página a la vez.
  9. Si todo lo anterior falla…REGRESA AL PRINCIPIO. A veces una planeación deficiente de tu idea provoca que la historia no fluya y no llegues a ninguna parte. Sí es así, vuelve a empezar.

Hasta aquí. Se aprecian las ideas que tengas. Y los comentarios.

Publicado por merriamagrain

En realidad no me llamo Merriam y tampoco soy Grain. Sin embargo, al pasarme la mitad del tiempo que escribo con un Merriam Webster abierto, pensé que le debía un poco de crédito a mí diccionario. Grain viene del apodo del que me he apropiado para mi correo electrónico. Por lo demás, espero que disfruten de este blog como yo creo que me voy a divertir.

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